lunes, 30 de noviembre de 2009

Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote solo sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía.

Pero tampoco creas a pie juntillas todo,
no creas nunca creas este falso abandono.

Estaré donde menos lo esperes
por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano horizonte
sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen.

Y ojala pueda estar
de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.
Mario Benedetti

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