jueves, 2 de octubre de 2008

"A mí me regalan, yo regalo"

Frase usada por él y que reflejaba su vida.
Así lo voy a recordar siempre, como lo que fue: un gran concertista y por sobre todas las cosas, el hombre sencillo y humilde que me acompañó en mi niñez y adolescencia, guiandome con serenidad y sabiduría.
Hoy las campanas sonaron tristes. Nos comunicaban su partida.

(A la memoria del Padre Alceste Mión)

3 comentarios:

Ramón Billordo dijo...

Recién vengo de la misa exequial que fue presidida por monseñor Stanovnik. Conocí al P. Alceste cuando era niño allá por 1972 por ahí en un casamiento. Me quedó grabado la imagen de un sacerdote piadoso, es decir, de alguien que transmitía que estaba con Dios. Eso nunca olvido. Rezo por su eterno descanso. Padre Ramón Billordo.

Graciela dijo...

El padre Alceste, además de ser un buen sacerdote, fue un gran amigo, consejero, un aliado de mis travesuras de niña,un gran hombre. También vengo de la misa donde lo despedí interiormente con un "siempre listo".
Graciela

Anónimo dijo...

Fue un hombre inmenso por su sencillez y humildad, jamás pensó en él sino en su comunidad y en su templo. Tal es así que sólo dejó como objetos de valor su cámara de fotos, su piano, y un televisor y aire acondicionados viejos que le regalaron. Todo lo demás lo dió y ese tipo de entrega no se observa más.
Fue una gracia y una bendición conocerlo para todos los que estuvimos cerca de él y nos dejó una marca indeleble en nuestro corazón, que ni la hermana muerte podrá borrar.
Es cierto que las campanas sonaron tristes en ese momento, pero de ahora en más serán su voz, la que nos recuerde que el camino a la santidad es una ruta de entrega completa y total a los demás, y que recorrerla es el mejor homenaje que podemos hacerle como hijos suyos.-